Nada más llegar a Caracas, procedente de su amplia gira internacional, el presidente Hugo Chávez se asomó al balcón del Palacio de Miraflores para anunciar la adquisición de misiles de fabricación rusa de largo alcance, aparentemente «infalibles», para «defenderse» de algún enemigo y no para «atacar a nadie» en particular.
Tras un viaje de 11 días, Chávez, primero, saludó en Caracas a sus seguidores; después habló para la radio y la televisión. «Firmamos unos acuerdos con Rusia. Pronto comenzarán a llegar unos coheticos. Tú los pones aquí y lanzas el cohetico. ¿Sabes a cuántos kilómetros llega? A 300, y no falla», dijo, mostrando con el brazo el movimiento del misil.
Durante su visita a Moscú, el presidente venezolano aseguró que los acuerdos militares firmados con Rusia no comportaban la compra de nuevos armamentos, lo que sorprendió cuando anunció el contrato de los misiles en el balcón de Miraflores.
No aclaró si la compra de los cohetes fue suscrita en Moscú, pero afirmó que «no eran para atacar a nadie». Tampoco señaló de quién o de qué se iba a defender. «Esos son instrumentos de defensa porque vamos a defender el país de cualquier amenaza», añadió.
El gobierno venezolano ha firmado varios convenios para comprar armas a Rusia. Entre 2005 y 2007, la factura fue de 4.400 millones de dólares para adquirir 24 aviones Sukhoi, 50 helicópteros de combate y 100.000 fusiles Kalashnikov. El año pasado, Rusia le extendió una línea de crédito por 1.000 millones de dólares para comprar nuevas armas, como tanques tipo BMP3, MPR y T-72, destinados a la zona fronteriza con Colombia.
Hace dos meses, el viceprimer ministro ruso Igor Sechin firmó con Hugo Chávez en Caracas un acuerdo que «ampliará y dará una mayor planificación a su intercambio militar bilateral».




