En la Biblia, en los Evangelios de San Mateo, el capítulo dos, versículos uno al doce, se narra como unos Magos, guiados por una luminosa estrella, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus místicos dones al recién nacido Mesías.
En las escrituras no se abunda mucho sobre su origen, su personalidad, sus rasgos, ni siquiera sus nombres. Se asume que eran “sabios” o astrónomos, llamados en aquella época como “magos”, venían siguiendo una estrella que presagiaba la llegada del nuevo rey.
Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia quienes no son bien vistos en el Antiguo ni el Nuevo Testamento, sean admitidos como adoradores del Mesías, hay que tener en cuenta que el término griego mago, no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a hombres sabios o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras, Mateo 2:5-6. Es usualmente aceptado que estos magos pertenecían a la religión zoroastra.
San Mateo 2:7 nos deja ver que eran astrólogos que conocían con precisión el movimiento de la estrella. Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes, pues veía al nuevo Mesías como un rival.
A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra. Un ángel previene a los magos de las intenciones que Herodes guardaba, así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños de que debe huir a Egipto con los suyos.
A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras, incluyendo el presunto estatus real.
Basándose en un texto de los Salmos que rezaba: “los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecerán sus dones, y los soberanos de Seba y de Saba le pagarán tributo…”, Tertuliano (ca. 160 – 220) afirmó que los magos eran Reyes de Arabia y Saba, en Oriente.
En el Evangelio armenio del siglo IV aparecen por primera vez sus nombres. Melkon como rey de los persas, Garpar como el rey de los indios y Baltasar, el rey de los árabes. Así pues, los desconocidos magos provenientes de lejanas tierras, adquirieron además de nombre propio, un nuevo linaje real. Dejaron de representarse en los templos como sacerdotes de Zoroastro y comenzaron a portar la corona real.
Beda el Venerable (673 – 735) se atrevió a otorgar a los reyes algunas cualidades más:
“Melchor, un anciano de larga cabellera cana… ofreció el oro… Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole incienso… Baltasar de tez morena, testimonió ofreciéndole mirra…”
A finales de la Edad Media, algunos comentaristas como Petrus de Natalibus, aportaban las edades de los reyes, 60, 40 y 20 años respectivamente. El más joven, Baltasar, que siempre había sido blanco, cambió de color en el siglo XVI. La nueva apariencia se debió a que la Iglesia, por motivos evangelizadores, decidió identificar a los reyes con los tres hijos de Noé y las tres razas que poblaban el mundo en Europa, Asia y África.
La leyenda de los enigmáticos magos siguió creciendo, aún más, con el paso de los siglos. Tras despedirse del Niño Jesús, se convirtieron en viajeros hasta llegar a la India, donde el apóstol Santo Tomás les habría bautizado y nombrado obispos. Dedicaron el resto de su vida a la evangelización y a su muerte, fueron inhumados en un mismo sarcófago.
Si los Reyes magos representaban las tres edades del hombre y los cráneos muestran suturas occipitales correspondientes en el Santuario de los Reyes magos de Colonia, como se explicaría entonces el haber sido hechos obispos y mártires en los años 70? La edad avanzada habría completado las suturas occipitales de los cráneos exhibidos con las sendas coronas en el santuario. Entonces si los cráneos son verdaderos no pudieron haber muerto al mismo tiempo 70 años más tarde, sino en una época más temprana.
Según diversas tradiciones, la emperatriz santa Elena, encontró sus restos en Saba –cerca de la actual Teherán–, y los trasladó a Constantinopla. De esta ciudad fueron enviados a Milán. En el año 1164 la ciudad fue saqueada y las reliquias viajaron a la población alemana de Colonia, donde en el siglo XIII se construyó una catedral en su honor.
Desde el reciente siglo XIX los niños escriben cartas a los Reyes Magos pidiéndoles regalos, quienes se los traen cada 6 de enero a los niños que se portan bien, esta tradición está muy arraigada en España y paises de Latinoamérica.
En cuanto a la estrella de Belén considerado como milagro ha intentado explicarse a través de muchas teorías. Entre otras, que se trataba del brillante planeta Venus, del paso de los cometas Halley o Hale-Bopp, de una supernova, una ocultación de la luna… Una de las hipótesis más aceptadas fue la que propuso en 1606 Johannes Kleper. Según este astrónomo, se trataría de una rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno. Esta conjunción se presenta a los ojos del observador terrestre como una sola estrella muy brillante. Otra hipótesis más reciente en el tiempo es que se trataba de una nova brillante observada cerca de la estrella Theta Aquilae. La estrella de Belén se conmemora situándola tanto en la representación del pesebre como en la punta del árbol de Navidad.
Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:
-Tres reyes magos: Sumado a la leyenda extensamente difundida por la Iglesia Católica de que los llamados “reyes magos” fueron tres, lo cual se desprende del hecho de que fueron tres los regalos otorgados por los magos al niño Jesús. Incluso se les han asignado los nombres de “Melchor”, “Gaspar” y “Baltasar”, que supuestamente equivalen en griego a “Appellicon”, “Amerín” y “Damascón” y en hebreo a “Magalath”, “Galgalath” y “Serakin”. Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania.
-Cuatro reyes magos: Otras leyendas, indican que además de los tres reyes magos nombrados anteriormente, había un cuarto rey mago, el cual en algunas leyendas se le da el nombre Artabán. Este rey mago tampoco tiene fundamento bíblico.
-Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.
Los reyes magos, son conocidos también como los Santos Reyes.





enero 15, 2011 8:53 pm
esta chida la historia pero ilustrenla mas por que me aburro